¿Nos conocemos?

Ha llegado el momento de presentarme. Soy Bienvenido Vidal, aunque muchos me conocen como Veni.

Nací en el lugar idóneo para saborear la vida con un toque del mejor aceite, Córdoba. Por eso, podría decirse que mi infancia es una sucesión de instantáneas en Cañada del Rabadán, una pequeña aldea rodeada de árboles frutales, campos de hortalizas y un infinito manto de olivar. Mis padres, Lola y Curro, me inculcaron el aprecio y cariño por la buena gastronomía, la de nuestra tierra; por esos productos naturales y puros que tenemos a nuestro alcance.

Además de esta pasión por el buen comer, mi profesión se ubica a unos metros bajo tierra. Ayer en Bilbao, hoy en Ourense y mañana en Portugal. Conectando lugares, acercando distancias y facilitando el paso utilizando maquinaria especializada. La gran mayoría lo definen como minería, aunque a mí me gusta llamarlo “comunicación subterránea”, un término poco común que creo que refleja mejor mi dedicación diaria.

Podrás imaginar que esta vida nómada es la que ha hecho que valore aún más el sentido de pertenencia y la esencia de las cosas. Por eso, Olivamía proviene de los campos lindantes entre Córdoba y Sevilla, donde trabajamos la producción, la logística y el envasado del mejor aceite de oliva.

Mimamos el producto para hacer que su naturaleza se mantenga hasta que llegue al consumidor final. Al fin y al cabo, nuestro disfrute no sería el mismo si no trasladásemos nuestros valores a los demás, si no contagiásemos la pasión por el aceite de oliva virgen extra de nuestra tierra. Una tierra que es tan mía como tan nuestra.

Veni Vidal

Una tierra que es tan mía como tan nuestra

— VENI VIDAL